Empordà

“Els Gínjols” está emplazado en la zona Empordà – Costa Brava y en pleno valle de La Pera. La zona es riquísima en historia, arte, arquitectura, gastronomía, deportes y otras actividades.

Un poco de historia…
El Empordà toma su nombre del griego Emporion, que significa mercado, y más tarde del latín Emporiae. En la zona de Empúries, a sólo 18 kms, se conservan los yacimientos que incluyen el antiguo puerto helenístico y el Museu d’Arqueologia de Catalunya. Más tarde, la capital se trasladó a St. Marti d’Empúries, actualmente un pueblecito entrañable y después a Castelló d’Empúries, un magnifico pueblo medieval con una catedral emblemática del condado de Empúries y que merece una visita.

EL EMPORDÀ MEDIEVAL
En las inmediaciones de “Els Gínjols” se encuentran los pueblos medievales de Madremanya, St. Martí Vell, La Pera y Púbol, reconocido mundialmente por el castillo-museo que Salvador Dalí regaló a su esposa Gala y que forma parte del triángulo daliniano junto con el Museo Dalí de Figueres y Port-Lligat, donde el artista ampurdanés fijó su residencia. A pocos minutos se encuentra el pintoresco vecindario de Pedrinyà con una ermita del Siglo XI cuyos frescos se guardan en el Museu d’Art de Girona. También vale la pena visitar el vecindario de Riuràs, que conserva una vía romana de hace mas de 2.000 años, o Millàs,  con un castillo de hace 500 años. La visita a estos lugares cargados de historia seguramente harán que quieras conocer mejor la zona y descubrir otras poblaciones de características similares, pero no menos entrañables, como Monells con una plaza con soportales/arcos, Cruilles con sus torres o el famoso pueblecito de Peratallada construido sobre roca. Tampoco podemos olvidar Pals, uno de los municipios más importantes de la comarca desde el punto de vista natural y de variedad de paisaje, reconocido también por su riqueza patrimonial, con sus empinadas y estrechas callejuelas, culminadas por el mirador “Josep Pla”, desde donde las vistas sobre la plana ampurdanesa son espectaculares y llegan hasta las Islas Medes.

LA COSTA BRAVA
En dirección al Mediterráneo se llega a las amplias playas de Pals, que cuenta con dunas y escasa vegetación,  y que se prolonga hasta la desembocadura del Ter, llegando hasta L’Estartit, población conocida por albergar las Islas Medes. Pero quien busque la verdadera esencia de la Costa Brava, la encontrará en las acogedoras y pintorescas calas de Begur.

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